El día que me choqué por casualidad contigo en medio del pasillo del instituto, ese año en el que ambos estábamos en segundo de bachillerato y que ese era el último año que nos veríamos, supe que si no lo hacía ahora no tendría tiempo de hacerlo, que se acabarían las oportunidades, que nuestros caminos se separarían.
Nunca nadie me había tratado como lo habías hecho tú, me hacías sentir especial, me decías cosas que no había oído antes, esas cosas que no sé si eran indirectas o si las decías por decir.
Algunos de mis amigos me decían que eso no era lo común que un chico le decía una chica con la que no hacía mucho tiempo que había empezado a hablar y eso me hacía sentir que por fin había llegado mi oportunidad. Pero otros me decían que no lo mirara así, que seguro que eso también se lo decías a otras chicas, lo que hizo que me volviera a derrumbar.
Porque hablar contigo me hacía evadirme del mundo en el que vivía, de los problemas que me rodeaban y no me dejaban avanzar. Y tú, me dabas las fuerzas para enfrentarme a ellos, me apoyabas y me empujabas a conseguir lo que quisiera.
Todavía hay esperanza en mi para creer que lo que me decías iba en serio y que en el fondo, te importo y que si se da la oportunidad, esto algún día podría llegar a más.

My lindo tu blog! Espero que subas más entradas! ;)
ResponderEliminarGracias. Seguramente subire más y si te animas a escribir uno me lo podrías mandar por un mensaje privado por el tuenti y yo lo subiría.
Eliminar