viernes, 19 de julio de 2013

El amor no es solo dolor. Capítulo 4

     Cris se ve ridícula reflejada en el escaparate de aquella librería que está cerca de la plaza en donde quedó con Eric.
     Cuando por fin consiguió quedar con él, se lo contó a sus amigas y ellas decidieron hacerle un "cambio de look".
     Cristal es de esas chicas que no salen mucho de fiesta y que cuando lo hace, prefiere ir natural, sin maquillaje.
     Yolanda le prestó su carmín rojo, Raquel le echó un poco de su fragancia de vainilla y Daniela le entregó unas sandalias que combinaban con su vestido de flores.
     Cristal llegó al fin a la plaza y lo vio sentado en una mesa, cerca del quiosco que había en el medio.
     Era un chico moreno, con un peinado moderno y con un tono de piel similar al caramelo.
     Se acercó y le dio dos besos en las mejillas, y antes de sentarse junto a él, pidió disculpas y se ausentó un momento.
     Eric no entendía el porqué, pero la esperó.
     A los diez minutos Cris volvió, pero ahora no venía maquillada y se había quitado aquel peinado tan horrible que le habían hecho sus amigas gracias a un video de Internet.
     Había vuelto a la coleta alta y redonda con la que tan cómoda se sentía.
     Eric la vio llegar y sus ojos se iluminaron más aún al verla.
     "Así está preciosa" pensó Eric.
     - Así mejor. No aguantaba más con ese potingue en la cara.- comentó ella.
     En ese momento, Eric se acercó un poco más a ella, a su cuello y un aroma a vainilla le hizo cosquillas en la nariz.
     "¡Que bien huele!"
     Eric la miraba y no podía dejar de sonreír.
     -¿ Qué pasa?¿ Por qué me miras así?¿ Tengo todavía pintura roja en la cara? - dijo Cris mientras se veía reflejada en la pantalla de su móvil.
     - No es eso Cris. Es que hoy es la primera vez que nos vemos y me doy cuenta de que eres más guapa de lo que me imaginaba.- contestó él entre carcajadas.
     Lo que ellos no sabían era que tanto los amigos de él, como las amigas de ella, observaban la cita desde lejos.
     Hubo un momento en el que Dani tuvo que sujetar de la cintura a Yoli, que si no la hubiesen frenado, habría matado a su amiga.
     - Con lo que nos había costado maquillarla y peinarla, va y se lo quita. Yo es que la mato.- gritó Yoli, pero sin que su amiga y su acompañante lo oyeran.
     Hasta ahora no se habían dado cuenta de que la tarde pasaba.
     Los dos llegaron muy nerviosos a aquella "cita", pero a lo largo de la tarde se sentía tan cómodos, que los nervios se habían esfumado.
     Al otro lado de la plaza se encontraban Iván, Raúl y Josué observando a su amigo, comentando lo 'buena' que estaba Cris y toda clase de comentarios que dirían jóvenes sobre una chica.

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