En un día como otro cualquiera, mi única esperanza es volverte a ver, estar junto a ti, poder abrazarte y decirte lo mucho que te quiero mediante señales. Estas señales a veces resultan ser muy confusas ya que no sé como reaccionarás, si decidirás ignorarlas o las aceptarás. Hace tiempo que te mando señales y muy directas a veces, pero las ignoras como si no me refiriera a ti. Hoy, como broma, sin pretenderlo he notado que en parte no ignoras mis señales porque he sentido lo mucho que me quieres, que insistes en que yo interprete tus señales. Te enfadas porque no te doy lo que me pides, te intento convencer con palabras pero me obligas a cojerte de la mano y tirar hacia mi para que no te alejes, te abrazo con fuerza mientras te suplico que no te vayas, que no me dejes, nos miramos, siento como tu mano roza mi piel y me pide que me rinda a ti, a tu persuasión, me pierdo en tu mirada en tanto que siento profundamente como el corazón se me acelera por tenerte tan cerca.
Esperaba que nunca te apartaras de mi, quedarnos allí mirándonos apasionadamente demostrando que en el fondo sentimos lo mismo, fundirnos en una misma persona ya que cada uno piensa que el otro es el ser más perfecto jamás creado por Dios. Pero me siento confuso, esos roces que hemos tenido, esas caricias que hemos compartido, esos momentos de pasión que nunca han sido satisfechos. ¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿ Dejarme llevar por el amor que siento, o nada?

No hay comentarios:
Publicar un comentario