Mi hermana y yo somos tan diferentes, quizás por la edad, quien sabe, pero lo que si es verdad es que somos dos polos opuestos, como el agua y el aceite, como la noche y el día,...Ella es abierta y extrovertida y yo, al contrario, totalmente introvertida.
Hasta en el amor somos distintas. Yo amo el romanticismo, cenar en la torre Eiffel bajo la luna y a la luz de las velas y al acabar, dar un paseo a la orilla del mar agarrada de la mano con un apuesto joven, mientras que ella, que se lleva a todos los chicos de cabeza, quizás por su picardía o por su espontaneidad, y teniendo a una maravilla de chico como novio, lo deja pasar por tonterías.
Aunque, en cambio, si que hay algo que tenemos en común y es que muchas veces nos enamoramos de los chicos que no debemos, los que menos nos convienen y dejamos pasar a los que de verdad nos quieren.

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