Después de tanto tiempo convenciéndome de que te había olvidado, me lo terminé creyendo pero solo con pequeños gestos que haces cuando estás conmigo, me vuelvo a enganchar a ti. Tú me dijiste una vez que no me querías, que no te gustaba, eso me partió el corazón en mil pedacitos, pedacitos que habían sido pegados inútilmente... No aguantaron suficiente...
Me gustaría poder decir: "te olvidé, para mi no eres nada, un recuerdo del pasado", pero mentiría. Ahora mismo estoy confuso, juegas con mis sentimientos como si de juguetes se tratasen y los cuales manejas a tu gusto, los usas, los apartas, sabes que están ahí, y los usas de nuevo hasta que un día de tanto usarlos los rompes, me haces derrumbarme, darle vueltas a mil cosas, una mirada tuya, un gesto, cualquier cosa que crea que se dirige a mi es válida para hacerme pensar toda la noche, preguntarme si me mientes por miedo, si no te atreves a decir lo que sientes, a admitir como eres, como somos,... TODO.
El mero hecho de notar tu aliento en mi nuca cuando me hablaste, el cogerme de la mano y no soltármela en un rato, el que me mires y me sonrías,... Ya con eso consigues que no pueda dormir pensando en todo, en cómo me siento por ti, en qué sientes por mi, en cómo decirte que me aclares las cosas y me digas por fin si me quieres o no, y si es un no, que no vuelvas a jugar conmigo como estás haciendo.
Es tan difícil olvidarte. Cada vez que creo que lo he hecho, llegas tú y me vuelves a enamorar, a trabar, a engatusar,... Siempre caigo.

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