De mil y una manera te demostraría que te quiero si me dejases.
Luego, me despierto.
Me siento, respiro hondo, cierro los ojos, los vuelvo a abrir, leo y reflexiono. Recuerdo todo, lo bueno y lo malo, lo que me ha hecho reír y lo que ha provocado mi llanto.
Quisiera borrar todo lo triste de mi memoria y quedarme solo con lo alegre, lo bien que lo he llegado a pasar muchas veces contigo y no las veces que he pedido, deseado, que la tierra me tragase, que me he querido morir, las veces que me han dado ganas de pegarte porque me miras a la cara con esa sonrisa maliciosa que tanto dolor me hace.
Quisiera que el tiempo volviese atrás y hacer como si nada hubiera ocurrido, como si jamás me hubiera enamorado de ti.
Quisiera hablar contigo y no sentir nada, quisiera verte la cara y no sentir nada, quisiera verte los ojos, la boca, tu sonrisa y no sentir nada, no enamorarme cada vez que te viese, cada vez que nos cruzásemos.
Quisiera tenerte a ti, estar a tu lado. Pero no se puede tener todo lo que se quiere. Por eso, sigo viéndote y aguantando todo lo que me hace sufrir, sigo callando para no herir, sigo, sigo hacia delante, haciéndome cada vez más fuerte.

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