Fui a clase como todos los días, me senté a hablar con unas compañeras y esperé a que llegara la profesora.
La clase ya había empezado cuando apareció un nuevo compañero. Era nuevo para los demás, no para mi. Yo lo conocía....y mucho.
En ese momento me entraron ganas de huir y le pedí a la profesora que me dejara ir al baño. No me dejaba hasta que el nuevo se presentase, y no me quedó más remedio que decirle que yo ya lo conocía.
Le dije su nombre y apellidos, fecha de nacimiento, que tenía una hermana mayor, de donde venía e incluso la carrera que supuestamente había empezado a estudiar. Y a cada una de mis palabras, ella lo miraba esperando una comprobación que le llegaba con un asentimiento con la cabeza de su parte.
La profesora comentó que solo faltaba que supiera si tenía novia o no, recibiendo por respuesta y con un tono bastante borde de mi parte un "No lo sé, él me dice que no y yo veo que si, pero como nunca me cuenta nada....¿Puedo irme ya?"
Ahora si me dejó salir y ya refugiada en el baño le mandé un mensaje a una amiga para que viniera a dar conmigo.
Un rato más tarde, entró ella y una de mis compañeras con la que había estado hablando antes. Se había preocupado al ver mi cara cuando salí de la clase. Se lo tuve que contar.
Cuando regresé a la clase después de haber estado en el baño un rato llorando, lo vi sentado en la mesa que estaba vacía al lado de la mía. La profesora había pensado que ya que lo conocía se podía sentar conmigo.
Pasamos las horas que quedaban hasta el descanso sin hablarnos; cuando me pedía algo, se lo daba sin ni siquiera mirarlo a la cara.
Cuando salimos por fin al recreo, yo me puse en el sitio de siempre y él me siguió para no sentirse perdido.
Más tarde mi amiga pasó y me preguntó que cómo estaba, que si ya estaba mejor, y lo miró a él de refilón con mala cara. Mis compañeros no sabían que cara poner, no entendían nada. Después se marchó y él me apartó. Quería saber qué me pasaba con él.
Si mirarlo a los ojos le respondía, mientras él me sujetaba por los hombros.
-¿Qué te pasa conmigo?
-No me pasa nada- y más bajo comenté- y a la vez todo.
-¿Y por qué desde que entré y he hablado contigo no me has mirado nunca a los ojos?
-Porque no puedo.
Me quiero esconder de él, de su mirada, pero él me sujetaba por la barbilla para que lo mirase.
Me dio por perdida sin antes decirme que sentaría en otro lado.
Antes de que se fuese muy lejos, lo cogí de las manos para que no se marchase.
-Por favor, no te vayas. Te prometo que seré aquella que conociste hace años, aquella que te hacía rabiar cuando ponía los ojos en blanco, a la que llamabas "pollahontas" cuando llevaba las dos trenzas, a la que ayudaste a declararse, con la que podías hablar durante horas, la que te deseaba suerte en los exámenes, la que te hacía reír con sus boberías y la que comprendía como te sentías. Cambiaré, te lo prometo.
-No quiero que cambies. Me gustas tal y como eres. Respóndeme una cosa antes, ¿me quieres?
-Te quiero a mi lado.
-No me has entendido.
-Ni tú a mi.
Me di cuenta de que nuestros compañeros estaban asomado la cabeza para cotillear que pasaba. No entendían que era lo que había pasado entre nosotros, por qué yo sabía tanto de él.

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