viernes, 7 de marzo de 2014

El amor no es solo dolor. Capítulo 22

       Pasados tres días, Adrián volvió a visitar a Eric.
       Cristal estaba muy preocupada. Habían pasado muchos días ya y Eric no había despertado todaía.
          -¿Doctor, que le pasa a Eric?¿Por qué no despierta?
          -Señorita, el paciente está en estado de coma , ya que cuando la ambulancia lo trajo, su estado era tan grave, que tuvimos que inducirle el coma y aún no ha despertado.
         -¿Y cuándo lo hará?
         -Eso no lo sabemos todavía. Puede que en días o semanas, incluso no podría hacerlo hasta dentro de unos meses, o en un caso extremo, no ocurriría nunca. Lo siento mucho. Además, cuando lo haga, puede que no se acuerde de nada, que se acuerde de todo, o que no recuerde sino una parte de su vida. Es muy joven para que le pasase eso. De nuevo, lo lamento.
       A partir de ese día, cuando vio la cara de Cristal, Adrián comenzó a visitar más a menudo la habitación de Eric. ¿Se estaría enamorando de esa chiquilla?
       Desde que la conoció le había parecido muy guapa, pero nunca se fijó en ella en otro sentido. Él tenía veinticinco años y ella tan solo dieciocho. ¡Era tan solo un niña!
       Y aunque aún seguía siendo muy joven para él, la edad ya no le importaba mucho; esa chica lo estaba pasando mal y no la iba a dejar sufrir así.
       Ahora se daba cuenta.¡Le había empezado a gustar la novia de su primer paciente como médico!
       No es ético enamorarse de alguien que tiene novio y más si este es un paciente y Adrián lo sabía.
       Quería ser un buen médico y un buen hombre y salir con Cristal estaría mal.
       La indecisión de ser una buena persona y seguir lo que le dictaba su corazón lo superaban.
       ¿Qué podía hacer?
       Continuaría visitando a Eric, como médico e intentaría no fijarse en Cristal y hablarle únicamente para contarle como evoluciona su novio.
       Seguramente conocería a otras chicas fuera del hospital, tan guapas como Cristal y ella seguiría con Eric cuando él despertase, aunque se hubiese olvidado por completo de ella.
       Cristal no parecía esa clase de chicas que se rendían al primer problema que le surgía.
       Ahora que ya sabía lo que sentía, Adrián pensó que no era muy conveniente pasar tanto tiempo en esa habitación.
       Aunque esa era su conclusión,y estaba dispuesto a cumplirlo, no podía olvidar lo que por un momento sintió por ella.
       Esa misma tarde se acercó a la habitación 253, vio a la rubia jovencita de la que se había enamorado sentada en un incómodo sillón, con su luz apagada, por lo que se acercó a ella y la abrazó.
       Ella no se resistió, en el fondo necesitaba un abrazo y después de lo ocurrido tres días antes, no lo recibiría de sus amigas.
       Sin esperarlo, un minuto que miró hacia arriba, los labios de Adrián se plantaron en los suyos.Se separó de él rápidamente y lo echó de la habitación.
       ¿Qué acababa de hacer?¿Cómo se esperaba que reaccionase?¿Qué dejase a su novio comatoso para irse con él?¿Qué porque fuese médico y guapo siguiera su estala cual perro que persigue el olor de su comida preferida?
       Tuvo suerte de no salir de aquella habitación con la marca de su mano en la cara.

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